El Terremoto que sacudió México y millones de corazones

El Terremoto que sacudió México y millones de corazones

19 de septiembre, un día para recordar la fuerza del mexicano aguerrido.

A dos años de la catástrofe que enlutó al país hoy queremos recordar un día que no solo fracturó el alma de millones de personas en todo el mundo; el Terremoto de México de 2017 también sacó lo mejor del ser humano en momentos de oscuridad.

A las 13:14:40, hora local del día martes 19 de septiembre del año 2017, México fue sorprendido por uno de los terremotos más agresivos del mundo. El suceso dejó a más de 7289 heridos de gravedad y 370 fallecidos a nivel nacional.

Para muchos era literalmente el fin del mundo, era devastador presenciar casas totalmente destruidas y seres humanos debajo de los escombros. La alerta máxima se disparaba cada vez más por las réplicas que tiempo después se estarían dando.

Irónicamente el mexicano era testigo de una tragedia anunciada, volvía a ser víctima en un escenario idéntico al que se vivió en el año 1985 que se originó el mismo día.

¿Coincidencias de la vida?

Creo fielmente que las pruebas más duras se colocan sobre los hombros de las personas más fuertes. Ciertamente el país se había quebrantado emocional, física y espiritualmente por la desgracia.

Pero entre los escombros del Terremoto de México 2017 se despertó un mexicano de mucho valor, un mexicano que se atrevió a limpiar sus lágrimas y recoger los pedazos de dolor, de incertidumbre y desespero.

Era el momento ideal para unir fuerzas como hermanos, para reconciliarse con la humildad, entender que las tragedias pueden un día tocar a una persona ajena a nosotros y después te pueden tocar a ti.

Valorar los momentos de unión familiar y comprender el significado de la hermandad, del compartir y de la fuerza con la que se deben enfrentar momentos tan oscuros como este.

Al llamado de auxilio se unieron grandes personalidades, entes gubernamentales y fundaciones nacionales e internacionales que no dudaron un solo instante en atender a centenares de personas afectadas.

Si algo me parece duro en la vida es ver llorar a quienes han perdido a sus seres queridos, a quienes con tanto esfuerzo vieron desplomarse años de trabajo y sacrificios para poder tener un hogar.

Muchas de esas personas debían plantearse una meta clara y dolorosa, volver a empezar, volver a poner ladrillo por ladrillo para reconstruir lo que un día fue su casa.

A esos grandes guerreros le debemos admiración y gallardía, desde luego sólo ellos podrán describir el dolor que sintieron y aún llevan por tantas perdidas.

Cadenas Humanas que salvaron vidas.

Ante el llanto incesante que se veía en las calles se pudieron apreciar grandes cadenas humanas de amor y solidaridad que buscaban desesperadamente poder ayudar a gente necesitada.

Entre donaciones, recolección de alimentos, medicamentos y materiales de primeros auxilios la ayuda empezó a hacerse notar, nuevamente el mexicano estaba ante una gran prueba de fe, retando la fuerza que los caracteriza y los hace únicos.

El Terremoto de México, no acabó con un país, hizo que renaciera como el ave fénix.

Sin duda la historia guardará este amargo recuerdo y a su vez lo tendrá presente para evaluar la fortaleza del mexicano.

En momentos críticos es justamente cuando el amor, la unión y hermandad florecen, esa precisamente fue la enseñanza de quien presenció un desastre de tal magnitud.

Aprendió a no huir de los malos momentos, entendió que debe afrontarlos pese al dolor que cause y levantarse aunque el panorama no sea siempre el mejor.

Hoy por hoy el mexicano es ejemplo de renacer, ejemplo de alegría y solidaridad. Cuando pienses que el mundo se acaba y no hay solución alguna para solventar el problema piensa en México y retoma todas las fuerzas para reconstruir los pedazos de lo que un día estuvo completo.

Si has tenido la oportunidad de caminar por las coloridas calles de México puedes darte cuenta que no exagero en exaltar el valor con el que el mexicano ha enfrentado cada prueba.

Indudablemente verás las sonrisas que pintan muchos rostros que guardan llanto, aplaudirás a la madre que sale da la calle a trabajar para llevar el pan a la mesa de sus hijos, reconocerás al hombre que madruga para seguir siendo el sostén de su hogar.

Jugarás con las caras de alegría de los niños que pintan de felicidad el futuro de un país.

Te sorprenderá la historia que guardan los ancianos en su mirada. El viento te llevará a lugares remotos que solo te dirán al oídio, lucha, ganas, fuerza y amor.

Precisamente el mexicano lleva en sus venas una de las mayores culturas del mundo, una que se pinta con sangre de grandes guerreros, se aprecia con el verde vivo de una extensa y envidiable naturaleza  y la paz translucida que cubre su mágico cielo.

Si eres extranjero y tienes la oportunidad de visitar este maravilloso país, no dejes de observar todas las características del mexicano tal cual lo he expuesto, verás la razón de mis palabras.

Si eres mexicano nunca dejes a un lado el orgullo de haber nacido en esta tierra de gracia, en un lugar de dioses, de costumbres, de regalos naturales y de mucha identidad.

Lleva en el pecho el sentir de una nación que sabe muy bien cómo enfrentar grandes tormentas, no solo las enfrenta, se ríe de ellas y las doma hasta lograr una batalla más.

Hoy miramos al cielo y elevamos oraciones y buenos deseos a los caídos, pedimos paz para quienes sufren las pérdidas irreparables de este desastre, y aplaudimos de pie a un bravo pueblo que volvió a abrir sus alas para echarse a volar.

En memoria de los caídos y en honor a los sobrevivientes y guerreros de esta gran nación.

Viva México y Viva el coraje de su sangre…