Día de Muertos, la unión de dos mundos

Día de Muertos, la unión de dos mundos

México, la tierra que venera y respeta la vida y la muerte.

Noche eterna, noche nublada, son oscuras y alumbradas hadas, de la luna y del jardín se escapan, son difuntos que la tierra allanan. Las mujeres y los hombres lloran, y celebran la visita corta, los ancestros al panteón llegaban y la gente les recibe en casa.

El camino con flores y ofrendas, con el brillo de aquella acuarela, las campanas de la iglesia suenan y le abren las puertas del alma.

Un pueblo mágico como Míxquic guarda, una fiesta de la que todos hablan, Mexicanos que añoran la vida y a la muerte, la bienvenida.

No se fueron, en el viento siguen, son recuerdos que el alma describe, entre risas y lágrimas vienen; a las tumbas que flores le lleven.

Viva México y su cultura, Viva el taco, el tequila y sus musas, las Catrinas danzando susurran, tierra azteca de gracia y dulzura.

Los invito a disfrutar conmigo cada palabra, cada vivencia y cada momento que describen una de las mejores celebraciones y homenajes en México, el Día de Muertos.

Este artículo es en memoria a quienes ya no están, en honor a todos los Mexicanos que valoran y honran la vida y la muerte, manteniendo una de las tradiciones más visitadas y respetadas en todo el mundo.

Primero, empecemos hablando de este gran lugar de tradiciones y encuentros, Míxquic, originalmente nombrado San Andrés Míxquic, entra en uno de los siete pueblos de la delegación Tláhuac de la Ciudad de México. Este maravilloso lugar forma parte del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Al entrar a este mágico pueblo puedes de forma inmediata notar la devoción, fe y espiritualidad que mueve a cada una de las almas que en él habitan.

El aroma se apodera de tu olfato con los dulces típicos de la región y del país, los artesanos destacan sus piezas más emblemáticas y coloridas, los orfebres pulen cada una de sus creaciones y las damas danzan al mejor estilo del mariachi y la música tradicional.

Formados todos para entrar al Panteón de San Andrés Mixquic, es inevitable sentir como se eriza cada bello de la piel, flores amarillas te dan la bienvenida, velas de blanco pálido llenan de serenidad a cada tumba que recuerda a un ser querido, son abuelos, padres, hijos y familiares allegados los que como cada año limpian y embellecen los rincones del sepulcro para esperar y recibir a los difuntos.

Hay quienes afirman que las tradiciones mueren con el pasar del tiempo, pero el Día de los Muertos para los Mexicanos siempre será el momento propicio en unir la fuerza humana con la sobrenatural.

El encuentro entre dos mundos.

En cada campanada el viento deja ver el rostro de quienes esperan con fe la visita de aquel gran espíritu que un día formó parte del plano terrenal, el incienso se deja colar entre los alumbrados de cada difunto, en las ofrendas del más fiel creyente y entre las lágrimas de los familiares más cercanos.

Un espacio muy estrecho entre la vida y la muerte, una noche de abrazos simbólicos entre vivos y muertos.

Datos Importantes.

1.    Cabe destacar que esta famosa celebración empieza desde el primero de noviembre que se conmemora el Día de todos los Santos, estas fueron personas que tuvieron una vida ejemplar, así como todos los niños fallecidos, denominados cómo ángeles, y el dos de noviembre oficialmente el Día de Muertos.

2.    El homenaje sirve para alumbrar el camino a los difuntos y que de esta manera encuentren el destino hacia la tierra.

3.    En la cultura Mexicana son distintos elementos los que se reflejan para honrar a los fallecidos, entre ellos ofrendas como frutas, Pan de Muerto, Calaveras (Catrinas) y vestimentas que en vida el difunto utilizó.

4.    Los tres niveles que representan el altar de Día de Muertos, son Padre, Hijo y Espíritu Santo.

5.    La cruz que por lo general dibujan al finalizar el altar representa su fe.

6.    El polvo de colores que adornan las entradas y el altar significa “Polvo eres y en polvo te convertirás”

7.    Las flores de Cempasúchil que tienen colores muy vivos como el amarillo y naranja asemeja la luz del sol que alumbre y guie el camino de los difuntos hacia la tierra.

8.    Los altares deben representar los cuatro elementos, Agua, colocando una jícara u vasija de barro, Tierra, con los diversos frutos obtenidos de está, Fuego, con velas y Viento que se representa a través del papel picado siempre representando distintas figuras.

9.     En el año 2008 la UNESCO reconoció esta gran celebración por considerarla unión, respeto y tradición que une dos mundos.

10.   El Mexicano ve la muerte de forma particular, de esta manera utilizan la sátira para burlarse de ella, ejemplo Las Catrinas.

Por este y otros motivos la muerte en México es tan recibida como la vida, es tan respetada como una de las creencias más arraigadas en el país.

Indudablemente en cualquier momento la muerte llega, pero no es el fin, ya que muere quien se olvida y no a quien se recuerda y se venera de forma ancestral.

Un lazo entre el cielo y la tierra, almas que caminan y otras que flotan, corazones que se abrazan en la eternidad sin olvidar que todo forma parte de la naturaleza de la vida.

Una manera más amena de hacer más llevadero el dolor, un dolor que poco a poco se convierte en consuelo cuando sientes a quienes ya no están a tu lado.

Un momento único para recibirlos y mostrarles que el amor no cambia pese a la distancia, que la vida es ahora y la muerte pasa a ser inmortalizada.

Y mientras pasan las horas en el Campo Santo, las almas se encuentran en cada rincón, son amores que reciben a quienes ya no están aquí, una dama llora sola en la tumba de Martín, aquel hombre que la amaba y le dio los años así, con tres hijos, una nieta y una casa en Mixquic, ella sola lo recuerda y le dice al partir, mientras viva te recuerdo y te amaré hasta el fin, y al partir mi nombre escrito estará cerca de ti.